Cuando yo era jovencita, mi madre, Esperanza, me repetía muchas veces: “No te fijes en lo que deben hacer los demás; fíjate en lo que debes hacer tú”. Esta frase se me ha quedado grabada y Dios Ia usa para ayudarme a aplicar su Palabra en mi vida.


Por qué debo sufrir decepción, dolor, y tribulación? ¿Qué es lo que he hecho para que Dios me tenga que enviar pruebas? ¿Está Él disgustado conmigo? A menudo, los hijos de Dios nos hacemos este tipo de preguntas.


Daniel 3:12-18 En tiempo de bonanza todo nos sonríe y va bien y es fácil decir y acon- sejar a otros que el Señor es poderoso y todo lo puede y no hay que pre- ocuparse. Las situaciones traumáticas difíciles nos pueden hacer tambalear, y no es fácil mantenernos firmes sin desmayar. Aún, así, sabemos del poder y misericordia de nuestro Dios e igualmente sabemos que, aunque las cosas no nos salgan como a nosotros nos gustaría que fuesen, ese poder no mengua ni disminuye, sino que sigue siendo el mismo.


13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (Mateo 16:13-16 RVR60)


Quienes al leer el título hayan recordado la música del antiguo himno de Oswald J.Smith y B.D. Ackley han acertado. Hoy quisiera que pensemos, con la letra de este cántico, en el placer de servir a Dios.


La comidilla del barrio, o del “ciberbarrio” esta semana ha sido la sentencia del Caso Noos. Con este trasfondo, muchas personas se han preguntado una cuestión importante, la de si la justicia es igual para todos.


Quién de nosotros, sabiendo que el tiempo anuncia lluvias decide salir a la calle sin tomar precauciones? Imagino que ninguno pues todos sabemos lo incómodo y perjudicial para salud que puede resultar hacerlo.


Una vez más, aprovecho este espacio para seguir honrando la memoria de aquellos que nos han precedido en la fe. En esta ocasión quiero mencionar a Constantino De la Fuente que fue otro ilustre cristiano del siglo XVI. Nacido en San Clemente, provincia de Cuenca, estudió en la universidad de Alcalá de Henares con Juan Gil, Agustín De Cazalla, y otros que más tarde serían sus colaboradores en el evangelio.


Todos sabéis que mi salud es muy precaria, que, en cuanto a enfermedades, de pocas me he librado: dos cánceres, uno de pulmón y otro de vejiga, varios ictus, operación de cataratas, glaucoma con la cual he perdido el 85% de la vista en el ojo derecho, atropello con rotura de la meseta tibial izquierda que me ha dejado una cojera importante y otras varias que no os voy a narrar.

No os cuento esto para quejarme de ello o para que me compadezcáis. Lo hago para testificar que en todas estas circunstancias he sentido fuertemente la presencia del Señor a mi lado, poniendo en mí su mano podero- sa sacándome de todos estos conflictos.

Así y todo, cuando estoy en soledad, vienen sobre mí aires de depresión y sólo puedo salir de ellos acercándome al Trono de Gracia de nuestro Padre Dios en busca de ayuda y os digo que nunca me ha fallado o decepcionado, siempre acudió a consolarme.

Os voy a decir en donde he encontrado la ayuda de Dios en mi último estado de casi depresión. Lo encontré en un himno que cantábamos mucho en la Iglesia de Valdepeñas, que dice así:

Ven alma que lloras, ven al Salvador; en tus tristes horas dile tu dolor/ Dile, si, tu duelo, ven tal como estás, que en Él hay consuelo, y no llores más/ Toda tu amargura dí al Amigo Fiel; penas y tristuras deposita en Él./ En su tierno seno descanso hallarás. Ven, que al pobre es bueno, y no llores más/ Tú mismo al cansado dirige a Jesús, Lleva al angustiado al pie de la cruz/ La bendita nueva de celeste paz a los tristes lleva, y no llores más.

 

Vicente Simarro


29
Ene

Intolerancia

El historiador israelí Yuval Noah Harari ofrece un dato terrible acerca de la matanza del día de San Bartolomé (23/08/1572): “entre 5.000 y 10.000 protestantes fueron asesinados en menos de 24h (…) murieron más cristia- nos a manos de otros cristianos que a manos del Imperio romano politeísta a lo largo de toda su existencia” (De Animales a Dioses. p.241-Ed. Debate).


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