Hasta hace unos meses, el término therian era una palabra desconocida para mí. La primera vez que la escuché fue en un programa de radio donde una joven de 21 años se identificaba con un gato y, según ella, muchas veces se comportaba como un gato: maullaba, ronroneaba, saltaba y andaba a cuatro patas. La periodista que la entrevistaba estaba sorprendida y le preguntaba de dónde le venía esta identificación, a lo que la joven le contestaba que era una forma de expresarse y de sentir el mundo como un gato.
Pero, ¿qué es un therian? Los llamados therians son personas que aseguran sentir una identificación interna, espiritual o psicológica con un animal, hasta el punto de considerar que su identidad trasciende la condición humana. Podemos pensar que es una nueva moda que atrae a los adolescentes y a los jóvenes cansados de todo, que los lleva a tener reuniones en parques y plazas caracterizados como el animal con el que se identifican. Leyendo por internet, he podido saber que no es un fenómeno nuevo. Ya en los años 90 surgieron las primeras comunidades en internet. Ahora han adquirido más auge gracias a las redes sociales como TikTok, Instagram o Discord.
En la Biblia podemos leer en Génesis 1:26-27: «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó».
Esto me lleva a reflexionar que el ser humano está, en general, muy perdido, muy vacío, y busca sentido a su vida de una forma equivocada. En vez de estar agradecido porque Dios pensó en el hombre como una parte maravillosa de su creación, tanto que lo llevó a crearlo a semejanza de Él, prefiere pensar en asemejarse a un animal. De acuerdo, los animales son seres hermosos, sienten y tienen inteligencia, pero solo al hombre dotó Dios de capacidad para discernir las cosas. El mundo está muy necesitado de Dios, y somos sus hijos quienes tenemos que llevar su Palabra a estas personas para que aprendan a valorarse como lo que son: creación divina a semejanza de Él.
Celia N.
Domingo 7 de junio 2026
