Nuestra historia comenzó con un pequeño grupo de personas y un deseo sencillo: vivir y compartir una fe real.
La historia de la Iglesia Evangélica de Móstoles comienza en los años 70, en una ciudad que estaba creciendo rápidamente y en la que algunas familias de tradición evangélica comenzaron a establecerse.
Eran personas que habían descubierto en Jesucristo una manera diferente de entender la fe: no como algo reservado para el domingo, sino como una relación con Dios capaz de transformar la vida cotidiana, la familia, el trabajo y la manera de relacionarse con los demás.
Al principio no había un gran edificio ni una gran organización. Había personas. Y había hogares dispuestos a abrir sus puertas.
Las primeras reuniones se celebraron en domicilios particulares y, posteriormente, en el local de una ortopedia de la calle Zaragoza. Aquellas pequeñas reuniones fueron el comienzo de una historia que continúa hasta hoy.
El 14 de noviembre de 1978 se solicitó el reconocimiento legal de la que entonces se denominaba Iglesia Bíblica, estableciéndose durante muchos años en la calle Barcelona, 50.
Una iglesia que quería darse a conocer
Desde sus primeros años, la iglesia entendió que su misión no consistía únicamente en reunirse, sino también en salir al encuentro de la ciudad.
Con la campaña «Vida para Móstoles», la iglesia quiso transmitir un mensaje sencillo y cercano:
«Yo la encontré… Tú también puedes encontrar nueva vida en Cristo».
Se organizaron actividades para niños, como «La Isla del Tesoro», y encuentros en el antiguo Cine JAYTO. Fueron distintas formas de acercarse a los vecinos y compartir con ellos el mensaje que había dado origen a aquella pequeña comunidad: que Dios nos ama y que ese amor se ha hecho visible en Jesucristo.
Una fe que se multiplica
Con el paso de los años, aquella pequeña comunidad fue creciendo. Pero su legado no se ha medido solamente por el número de personas que han pasado por ella.
También está en las iglesias que han nacido y crecido a partir de este proyecto.
La Iglesia Evangélica de Móstoles fundó iglesias en Fuenlabrada y El Escorial, y también participó en los comienzos de otras comunidades en distintas localidades.
Además, fue cofundadora de la Misión Urbana de Madrid, un proyecto social pionero en España que buscaba llevar el amor de Dios a las necesidades concretas de las personas y que posteriormente sirvió de inspiración para iniciativas similares en otros lugares.
Porque desde el principio hemos entendido que el evangelio no solo se anuncia con palabras. También se hace visible cuando una iglesia se pone al servicio de las personas y de su ciudad.
Una historia que continúa
Hoy, después de más de cuatro décadas, seguimos siendo una iglesia formada por personas muy diferentes, pero unidas por una misma convicción: Jesucristo sigue transformando vidas.
Seguimos queriendo ser una iglesia abierta a Móstoles, presente en nuestra ciudad y dispuesta a servirla. Colaboramos en diferentes ámbitos sociales y culturales y procuramos aportar nuestro granito de arena al bienestar de quienes nos rodean.
Pero, sobre todo, queremos continuar haciendo aquello que comenzó con aquellas primeras familias que abrieron las puertas de sus hogares:
conocer a Jesús, crecer en la fe y ayudar a otros a conocerle.
Nuestra historia no terminó en 1978.
Tampoco termina en todo lo que hemos hecho hasta ahora.
Nuestra historia continúa cada vez que una persona encuentra esperanza, cada vez que una familia descubre una nueva manera de vivir y cada vez que alguien decide abrir su vida a Jesús.
Y quizá tú también puedas formar parte de ella.
