Las tres dimensiones de Dios

El predicador, Juan Antonio Robles, titula su mensaje “Las tres dimensiones de Dios” y desarrolla un estudio bíblico que parte de Romanos 8:28 para explicar que, aunque nosotros percibimos la vida de manera limitada (en dos dimensiones: bueno o malo), Dios ve un propósito más profundo y eterno (la tercera dimensión). A lo largo de la predicación, se anima a los creyentes a confiar en la soberanía divina, guardar el corazón y avivar el fuego espiritual, usando ejemplos de personajes bíblicos como Jonás y Esdras.

  • Romanos 8:28 es un pasaje clave: “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Esta promesa es para quienes han sido llamados conforme al propósito de Dios y han entregado su vida a Cristo.
  • Nuestra vida cristiana es un tránsito por el desierto, similar al éxodo de Israel: salimos de la esclavitud del pecado (Egipto), fuimos bautizados (como en 1 Corintios 10) y caminamos hacia la meta de ser como Cristo.
  • Muchas veces vemos la vida en “dos dimensiones”, interpretando lo que nos sucede solo como bueno o malo. Pero Dios ve una “tercera dimensión”: el propósito, el crecimiento y el plan eterno que se está gestando incluso en las dificultades.
  • La historia de Jonás ilustra que Dios permite tormentas, peces y circunstancias incómodas no para destruirnos, sino para redirigirnos hacia su propósito, aunque al principio no lo entendamos (Jonás 1–4).
  • El ejemplo de la cebolla, el ajo y el aceite muestra que los ingredientes amargos por separado no gustan, pero cuando Dios los “cocina” juntos, produce algo maravilloso. Así trabaja Él en nuestra vida.
  • No tenemos control sobre muchas cosas (trabajo, hijos, futuro), pero sí tenemos control sobre nuestro corazón y nuestra decisión de amar a Dios y confiar en Él. Proverbios 3:5-6 y 4:23 nos exhortan a guardar el corazón y reconocer al Señor en todos nuestros caminos.
  • Esdras 7:10 nos enseña que debemos “preparar nuestro corazón” para inquirir, cumplir y enseñar la Palabra de Dios. Esa es nuestra responsabilidad, y Dios hará el resto.
  • 2 Corintios 10:3-5 describe la batalla espiritual interior: debemos derribar argumentos y altiveces que se levantan contra el conocimiento de Dios, llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo.
  • El primer consejo de Pablo a Timoteo (2 Timoteo 1:6) es “aviva el fuego del don de Dios” que está en ti. Encender el fuego es fácil, pero mantenerlo encendido requiere esfuerzo personal y comunión constante con Dios.
  • Satanás usa la estrategia de culpar a otros (pastores, hermanos, padres) por nuestro enfriamiento espiritual, pero la verdadera causa es que no hemos rendido nuestro corazón a Dios ni mantenido viva la llama.

La predicación concluye llamando a los creyentes a mirar más allá de las dificultades cotidianas y confiar en la “tercera dimensión” del plan de Dios, que siempre obra para bien en quienes le aman. El énfasis principal está en rendir el corazón a Dios y avivar el fuego espiritual, sin culpar a otros ni dejarse llevar por la lógica humana. La aplicación final para la vida diaria es decidir poner a Dios como prioridad, guardar el corazón y recordar que, aunque no veamos el propósito inmediato, Él está cocinando algo hermoso para nuestra vida y la de los demás.