Esta predicación, titulada “La casa de Mateo”, se centra en el llamamiento que Jesús hizo a Leví (Mateo), un recaudador de impuestos despreciado por la sociedad de su tiempo, y en cómo la gracia transforma la vida de quienes responden al llamado. A partir de Lucas 5:27-32, el predicador invita a reflexionar sobre los criterios humanos con los que elegiríamos a nuestros discípulos frente a la mirada de Jesús, que escoge a los que nadie elegiría. El mensaje se desarrolla en tres momentos: el llamamiento, el banquete que Mateo ofrece a Jesús y la crítica de los religiosos, mostrando cómo la gracia divina transforma al pecador y lo convierte en instrumento para bendecir a otros.
- El llamamiento a un inesperado (Lucas 5:27-28): Jesús se detiene ante el banco de los tributos y llama a Mateo, un publicano judío que cobraba impuestos para el imperio romano y era considerado traidor, ladrón y uno de los peores pecadores de la época. Jesús no elige según la reputación, la trayectoria o la imagen externa, sino que ve el corazón, tal como ilustra la historia de Nicki Cruz, el pandillero transformado por la gracia. La pregunta central es: ¿quiénes son los “Mateos” de hoy, aquellos a quienes hemos descartado por su apariencia, procedencia o pasado?
- La respuesta de Mateo al llamado: Mateo lo dejó todo, se levantó y siguió a Jesús. Su respuesta tuvo un costo alto, pues abandonó su medio de vida sin condiciones. Así como Jesús levantó al paralítico, el llamado del Señor levanta a un recaudador de impuestos para una nueva vida. La aplicación práctica es preguntarse qué tendríamos que abandonar nosotros para seguir a Jesús con coherencia.
- El banquete en casa de Mateo (Lucas 5:29): Mateo organizó un gran banquete con Jesús como invitado de honor, celebrando lo que Dios había hecho. Invitó a publicanos y a otros como él, mostrando que Jesús entra en la vida cotidiana, en la casa y con los amigos. Las celebraciones bíblicas se asocian con el arrepentimiento y la alegría del cielo por un pecador que se arrepiente. Los primeros que deben conocer lo que Jesús hace en nuestra vida son los más cercanos, como el paralítico, a quien Jesús envió a su casa.
- La crítica de los religiosos (Lucas 5:30-32): Los escribas y fariseos murmuraban preguntando por qué Jesús y sus discípulos comían y bebían con publicanos y pecadores. Jesús responde que los sanos no necesitan médico, sino los enfermos, y que no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Los religiosos ponían obstáculos y no avanzaban ni dejaban avanzar. Todos necesitamos de Jesús; la diferencia está en reconocerlo.
- La gracia que transforma vidas: Jesús llamó a Mateo tal cual era, sin exigirle cambiar primero, pero no lo dejó igual. Quien viene a Jesús puede venir tal cual es, pero su vida será transformada. La tradición muestra que Mateo llegó a ser uno de los cuatro evangelistas, pasando de ser rechazado a escribir el relato de las palabras y obras de Jesús.
En conclusión, la historia de la casa de Mateo es la historia de la gracia que transforma vidas: un hombre despreciado es llamado, transformado y convertido en instrumento para que otros conozcan al Salvador. Nadie merece la gracia de Dios, pero es precisamente un regalo inmerecido que se recibe por fe. El énfasis principal es que Jesús sigue llamando a los que el mundo descarta y sigue transformando a quienes se entregan a Él. La aplicación final para la vida diaria es reconocerse como Mateo, pedir a Jesús que transforme la propia vida, alejarse de aquello que impide seguirle con coherencia y celebrar con los más cercanos lo que Dios ha hecho, recordando que la gracia de Jesús sigue transformando vidas.
