El mal está en el hombre

La predicación titulada «El mal está en el hombre», basada en Romanos 7:15-21, aborda la condición humana a la luz de la lucha interna descrita por el apóstol Pablo. El predicador establece que el núcleo del mensaje es la realidad de que el pecado es una ley inherente en el ser humano, lo que explica por qué, aun conociendo el bien, las personas actúan de manera contraria a la voluntad de Dios. El enfoque se centra en contrastar esta naturaleza con la solución definitiva que se encuentra en Jesucristo.

  • El apóstol Pablo describe en Romanos 7:15-21 la lucha universal del ser humano: el deseo de hacer el bien se ve frustrado por el pecado que habita en él, evidenciando que «el mal está en el hombre» como una ley constante.
  • La historia bíblica del rey Acab y Nabot (1 Reyes 21) sirve como ejemplo arquetípico de esta irracionalidad. A pesar de conocer la ley de Dios, Acab, movido por la codicia, y su entorno, por conveniencia, quebrantaron mandamientos como no codiciar, no matar y no robar, demostrando cómo el pecado distorsiona la razón.
  • La conducta humana, aunque racional en apariencia, puede ser profundamente irracional y opuesta a Dios cuando se guía por el egoísmo, la ambición y el desprecio por la dignidad ajena, como se observa en los personajes de la Biblia desde Adán y Eva.
  • El castigo divino, como el recibido por Acab, no es el propósito final de Dios. Su verdadero remedio para la condición humana es la venida de Jesucristo, quien encarna una racionalidad opuesta: la de las bienaventuranzas (Mateo 5), caracterizada por la humildad, la mansedumbre, la misericordia y la búsqueda de la justicia.
  • Mientras esperamos el mundo nuevo donde el mal no existirá (Apocalipsis 21:3-4), los creyentes están llamados a enfrentar el mal en el mundo y aun dentro de la iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús y dejándose guiar por la «racionalidad de Dios» que habita en el hombre interior espiritual (Romanos 7:25).
  • La aplicación práctica es apropiarse de la voluntad de Dios, meditar en su Palabra (Salmo 1) y cultivar el hombre interior para que, mediante el Espíritu, nuestras acciones reflejen la humildad y la justicia de Cristo en la vida diaria.

En conclusión, el mensaje enfatiza que el mal es una realidad interior en el ser humano, pero que en Jesucristo se ofrece una nueva naturaleza y una racionalidad distinta. La aplicación final es un llamado a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, cultivando el carácter de Cristo descrito en las bienaventuranzas, para que, en medio de un mundo donde el mal campa a sus anchas, los creyentes sean testimonios vivos de la gracia y la justicia divina, comenzando por la transformación personal y la comunidad de fe.