Caminando sobre las aguas

En la predicación titulada «Caminando sobre las aguas», el predicador Roberto Cunin desarrolla un mensaje de ánimo para el año 2026 basado en el relato bíblico de Mateo 14:22-33. El tema central es cómo enfrentar los momentos de dificultad y tormenta en la vida, no centrándose en el fracaso o la duda, sino en la victoria que se alcanza cuando se fija la mirada en Jesús y se responde a su llamado. El enfoque está en la disponibilidad y el poder de Cristo para sostener a sus seguidores en medio de las pruebas.

  • La vida del creyente inevitablemente atraviesa momentos de tormenta, oscuridad y dificultad (enfermedades, problemas económicos, familiares), así como una lucha interna contra la carne pecaminosa, tal como se describe en Juan 16:33 y Gálatas 5:16-17.
  • Dios siempre da el primer paso hacia nosotros. En medio de la tormenta, Jesús vio la fatiga de sus discípulos y se acercó a ellos (Marcos 6:48), recordándonos que nunca nos pierde de vista, tal como promete en Salmos 23:4, incluso cuando no lo sentimos.
  • Jesús se presenta como el gran «Yo Soy», ofreciendo consuelo y seguridad con su palabra. En la tormenta, nos habla a través de sus promesas bíblicas, invitándonos a confiar en su identidad y poder (Juan 16:33).
  • La respuesta de fe al llamado de Jesús es crucial. Al igual que Pedro, somos invitados a salir de nuestra «barca» de seguridad y acudir a su llamado de «Ven», confiando en que sus promesas son firmes y permanentes (Mateo 24:35).
  • Para caminar sobre las aguas de las dificultades, debemos fijar nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:1-2). No es que los problemas desaparezcan, sino que podemos avanzar a pesar de ellos por la fuerza que Dios provee.
  • Incluso si fallamos y nuestra fe flaquea, como le pasó a Pedro, Jesús extiende su mano al momento para salvarnos. Su gracia está presente para restaurarnos y recordarnos que Él sigue a nuestro lado.
  • Cuando Jesús está en nuestra «barca» (vida), encontramos verdadera calma y refugio. Su presencia nos permite descansar, adorarle y proclamar, como los discípulos, que verdaderamente Él es el Hijo de Dios.

En conclusión, el predicador enfatiza que, aunque la vida cristiana no está exenta de aflicciones, podemos vivir con esperanza y valentía. El mensaje resume que la clave no está en negar las dificultades, sino en recordar que Dios está siempre cerca, que su palabra es nuestra seguridad y que, al fijar nuestra mirada en Jesús, podemos caminar sobre las aguas de cualquier circunstancia. La aplicación final es un llamado a agarrarnos a las promesas de Dios, responder con fe a su invitación de «Ven» en el día a día, y confiar en que, como hijos del Rey de Reyes, somos capacitados por Él para vivir una vida que glorifique su nombre, incluso en medio de las tormentas.