Por qué debo sufrir decepción, dolor, y tribulación? ¿Qué es lo que he hecho para que Dios me tenga que enviar pruebas? ¿Está Él disgustado conmigo? A menudo, los hijos de Dios nos hacemos este tipo de preguntas.


Daniel 3:12-18 En tiempo de bonanza todo nos sonríe y va bien y es fácil decir y acon- sejar a otros que el Señor es poderoso y todo lo puede y no hay que pre- ocuparse. Las situaciones traumáticas difíciles nos pueden hacer tambalear, y no es fácil mantenernos firmes sin desmayar. Aún, así, sabemos del poder y misericordia de nuestro Dios e igualmente sabemos que, aunque las cosas no nos salgan como a nosotros nos gustaría que fuesen, ese poder no mengua ni disminuye, sino que sigue siendo el mismo.


13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (Mateo 16:13-16 RVR60)


Todos sabéis que mi salud es muy precaria, que, en cuanto a enfermedades, de pocas me he librado: dos cánceres, uno de pulmón y otro de vejiga, varios ictus, operación de cataratas, glaucoma con la cual he perdido el 85% de la vista en el ojo derecho, atropello con rotura de la meseta tibial izquierda que me ha dejado una cojera importante y otras varias que no os voy a narrar.

No os cuento esto para quejarme de ello o para que me compadezcáis. Lo hago para testificar que en todas estas circunstancias he sentido fuertemente la presencia del Señor a mi lado, poniendo en mí su mano podero- sa sacándome de todos estos conflictos.

Así y todo, cuando estoy en soledad, vienen sobre mí aires de depresión y sólo puedo salir de ellos acercándome al Trono de Gracia de nuestro Padre Dios en busca de ayuda y os digo que nunca me ha fallado o decepcionado, siempre acudió a consolarme.

Os voy a decir en donde he encontrado la ayuda de Dios en mi último estado de casi depresión. Lo encontré en un himno que cantábamos mucho en la Iglesia de Valdepeñas, que dice así:

Ven alma que lloras, ven al Salvador; en tus tristes horas dile tu dolor/ Dile, si, tu duelo, ven tal como estás, que en Él hay consuelo, y no llores más/ Toda tu amargura dí al Amigo Fiel; penas y tristuras deposita en Él./ En su tierno seno descanso hallarás. Ven, que al pobre es bueno, y no llores más/ Tú mismo al cansado dirige a Jesús, Lleva al angustiado al pie de la cruz/ La bendita nueva de celeste paz a los tristes lleva, y no llores más.

 

Vicente Simarro


A lgo que tiene en particular el cristianismo es su relación entre la Palabra

de Dios y la vida. Pensemos, por ejemplo, en el relato de la creación de

Génesis 1, en el que la realidad viva del mundo va naciendo de la Palabra

de Dios. Él dice, y es hecho (Génesis 1:24). Un mensaje muy diferente del

poema babilónico “Enuma Elish”, con el que claramente polemiza, y en el

que el dios Marduk crea el mundo desmembrando el cadáver de otra diosa,

Tiamat, a la que ha vencido.


Hay personas que hablan sin cesar, no importa qué, el caso es hablar y hablar. Hay otras, sin embargo, que son parcas a la hora de expresarse. Tanto las unas como las otras, pueden edificar o destruir cuando hablan. Proverbios nos dice, que las palabras pronunciadas por algunas personas, son como golpes de espada, son hirientes llegando a rozar la calumnia y la difamación. Golpes de espada dice este versículo y lógicamente eso produce heridas profundas que tardan tiempo en cicatrizar. Sin embargo, la segunda parte de éste versículo expresa lo contrario. Este versículo nos muestra la realidad de la vida, personas que hablan y en su hablar, unas edifican, palabras sanadoras y otras destruyen, palabras que hieren.


QUÉ DIFÍCIL ES EDUCAR A NUESTROS ADOLESCENTES

¡Qué difícil es educar a nuestros adolescentes y jóvenes para que puedan ir

seguros por el camino de la vida que habrán de recorrer¡ Nuestro entorno

social siempre tiende culpabiliza a los padres y al entorno familiar de sus

actitudes y de su comportamiento.


Conocer a Jesús es la mayor y mejor experiencia que cualquier ser humano pueda tener. Más allá de su lugar de nacimiento, logros académicos o laborales, más allá de su felicidad matrimonial o familiar, más allá de su dinero o cosas materiales… cada día que pasa tengo menos dudas que nada puede hacer sombra a la bendición de saberse perdonado por la Gracia de Dios.


EL RESTAURADOR

Estaba delante de mí con su tierna mirada,

Sentí vergüenza y una extraña esperanza.

Y le dije: Señor, quisiera servirte….

Pero tengo las manos manchadas.


17
Jul

Enemigos

En muchos textos bíbicos nos topamos con la realidad de la enemistad humana. El Faraón del Éxodo, puede ser un buen ejemplo de enemigo, alguien que se beneficia de esclavizar a los israelitas, que, además, tiene un carácter soberbio.


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