Cuando yo era jovencita, mi madre, Esperanza, me repetía muchas veces: “No te fijes en lo que deben hacer los demás; fíjate en lo que debes hacer tú”. Esta frase se me ha quedado grabada y Dios Ia usa para ayudarme a aplicar su Palabra en mi vida.


13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (Mateo 16:13-16 RVR60)


Todos sabéis que mi salud es muy precaria, que, en cuanto a enfermedades, de pocas me he librado: dos cánceres, uno de pulmón y otro de vejiga, varios ictus, operación de cataratas, glaucoma con la cual he perdido el 85% de la vista en el ojo derecho, atropello con rotura de la meseta tibial izquierda que me ha dejado una cojera importante y otras varias que no os voy a narrar.

No os cuento esto para quejarme de ello o para que me compadezcáis. Lo hago para testificar que en todas estas circunstancias he sentido fuertemente la presencia del Señor a mi lado, poniendo en mí su mano podero- sa sacándome de todos estos conflictos.

Así y todo, cuando estoy en soledad, vienen sobre mí aires de depresión y sólo puedo salir de ellos acercándome al Trono de Gracia de nuestro Padre Dios en busca de ayuda y os digo que nunca me ha fallado o decepcionado, siempre acudió a consolarme.

Os voy a decir en donde he encontrado la ayuda de Dios en mi último estado de casi depresión. Lo encontré en un himno que cantábamos mucho en la Iglesia de Valdepeñas, que dice así:

Ven alma que lloras, ven al Salvador; en tus tristes horas dile tu dolor/ Dile, si, tu duelo, ven tal como estás, que en Él hay consuelo, y no llores más/ Toda tu amargura dí al Amigo Fiel; penas y tristuras deposita en Él./ En su tierno seno descanso hallarás. Ven, que al pobre es bueno, y no llores más/ Tú mismo al cansado dirige a Jesús, Lleva al angustiado al pie de la cruz/ La bendita nueva de celeste paz a los tristes lleva, y no llores más.

 

Vicente Simarro


Durante mucho tiempo ponía mi confianza en las promesas de Dios. Colocaba mi mano sobre éstas y afirmaba lo que estaba escrito. Es bueno poner la confianza en las promesas de Dios, pero pronto corremos el riesgo de separar las promesas de la persona que promete. Si no tuviese ninguna promesa, pero tuviese a Dios, igual tendrías todo lo que sus promesas ofrecen.


5
Dic

Siempre

SIEMPRE

“Cogí todo aquello que creí que era mío, eché fuera lo que sabía que estaba bien. Estaba vacío, solo, demasiado avergonzado como para arrastrarme de vuelta a casa. Madre mía, mis lágrimas caían como lluvia, cuando escuché a mi Padre decirme: Siempre te voy a querer, eres mi niño, no importa lo que hagas. Bienvenido a tu hogar. Para tus errores hay gracia y misericordia. Siempre.


EL RESTAURADOR

Estaba delante de mí con su tierna mirada,

Sentí vergüenza y una extraña esperanza.

Y le dije: Señor, quisiera servirte….

Pero tengo las manos manchadas.


nueva-jerusalem

Isaías 35:1-10 y 61:1-11 son textos preciosos que los leccionarios traen para el tercer domingo de Adviento. Hablan del retorno del exilio babilónico, del re-establecimiento de Sión y de su glorificación.


descansa-en-dios

El hombre cerró los ojos. No pensaba en sus tierras, seguramente arruinadas y devastada por el fuego, había sido uno de los hombres más ricos del momento. Tampoco pensaba en los animales que acababan de robarle. Ni tan siquiera pensaba en la familia que acababa de perder, y todo en el mismo día.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies