Quién de nosotros, sabiendo que el tiempo anuncia lluvias decide salir a la calle sin tomar precauciones? Imagino que ninguno pues todos sabemos lo incómodo y perjudicial para salud que puede resultar hacerlo.

Ahora bien, en la vida espiritual hay tiempos de tranquilidad y tiempos de tormenta, la cual no siempre vemos con suficiente anticipación sino que nos toca enfrentarla sobre la marcha. Es por ello que el Señor en repetidas ocasiones nos hace un llamamiento a través de su Palabra a aprovechar bien el tiempo, a permanecer siempre en alerta, conscientes de nuestro rol como seguidores de Cristo y procurando la diaria comunión que es el nutriente básico del crecimiento espiritual. En otras palabras, a fortalecer- nos para permanecer firmes sin importar las circunstancias.

¿Vives tiempos donde todo parece estar bajo control? No te relajes dema- siado, aprovecha y concéntrate en trabajar esas áreas en las cuales sabes que te cuesta agradar a Dios. Procura acercarte un poco más a tu Creador y fortalece el vínculo, ejercítate en la obediencia e intenta conocer su volun- tad, crece en la fe y de esta manera estarás mejor preparado para cuando llegue el tiempo de la tormenta.

Dios siempre estará contigo sin importar la adversidad pero depende de ti que tan preparado estés al pasar por ella.

Dios te bendiga.

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo “(Efesios 6:10-11)

Juan Manuel Brito



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