¿NAVIDICKENS O NAVIDAD?

Probablemente el que unos misteriosos todos conocemos fantasmas el hacen cuento al del avaro inglés y cruel Charles señor Dickens, Scrooge en replantearse su actitud ante la vida, de manera que la mañana de Navidad, parece no ser la misma persona que ha sido hasta ese momento.

Se trata de una bella historia, que nos habla de la grandeza de la empatía, de la fuerza de la generosidad, y de lo triste y la fútil que resulta llevar una vida egoísta. Sin duda, Jesucristo tiene algo que ser con esto, no, obvia- mente, con fantasmas que nos visiten en la velada de la Nochebuena para lanzarnos mensajes moralizantes o terroríficos, pero sí que tiene que ver con la idea de que no es tarde para cambiar nuestros temores u odios hacia nuestros prójimos por una actitud diferente.

La mayoría de los relatos y perspectivas, tanto desde dentro de las iglesias cristianas como fuera, plantean la necesidad de hacerse dos preguntas: ¿Qué es para ti la Navidad? y ¿Qué debería ser? El mismo Dickens parece responder mediante este cuento a estas preguntas. La Navidad, para Scrooge es, fundamentalmente una oportunidad de cambiar, un revulsivo, y Dickens entendía (y con razón) que el mundo necesitaba un revulsivo frente a la avaricia y el egoísmo de sus tiempos.

Sin embargo, entre tanto relato navideño parece que se pierden otras preguntas importantes, por ejemplo: ¿Qué tipo de revulsivo fue la Navidad para quienes vivie- ron ese acontecimiento? Qué quiere decir que nosotros, los cristianos, la celebremos?

Hay que decir que a los antiguos cristianos, les costó mucho celebrar la Navidad… mucho más que la Semana Santa. De hecho, la fecha se escogió por su coinciden- cia con una fiesta romana (la llamada “Sol Invicto”), y casi nadie sostiene que Jesús naciese realmente un 25 de Diciembre. Sin embargo, si pensamos en lo que signi- ficó para quienes vivieron el acontecimiento de la Navidad, la celebración hoy está llena de sentido. Porque no implica simplemente un toque de atención para nues- tras pequeñas o grandes mezquindades individuales, el nacimiento de Jesús es una noticia de paz para toda la humanidad (Lucas 2:14), un acontecimiento que resul- ta no solamente un revulsivo para nuestras conciencias, sino para toda la creación.

Celebrar la Navidad hoy es un síntoma de una profunda esperanza. De una con- fianza en la acción de alguien vivo, que es Jesucristo, Dios hecho persona por amor a nosotros. Ningún fantasma de Navidades pasadas, presentes o futuras puede ser un revulsivo igual.

Daniel Sanchez



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